I
Las estrellas se empolvan
después de un largo rato
sin verlas atravesarnos.
Empolvadas me desprenden
soy esa partícula que se adhiere
extradesarrollada
por falta de avistaje
despego y me derrumbo
como viento vertical.
Mundo, vacilo
los gritos de las bestias
(el estruendo nace abandonado)
el silencio se retiene, goza
en el suspiro que guardamos
al sollozar o suspirar. Ambos
aires desvalidos
instruido
por el canto de la luz
la vida es también acostarse;
y nunca querer levantarse.
Aprendí una canción desplomada
es mi voz
la tarareo cuando quiero ser
yo y los sonidos de la tectónica de placas.
Solo yo
y
¿aún preservo la conmoción?
vibra en latencia
allá
dispuesto en la cima céntrica
de los matorrales hinchados te respiro
te pienso adentro de una casa de campaña.
II
Nosotros amor no
lo hicimos.
lo parimos;
con extremada soltura.
Al terminar lloré
inundando como los campos
después de la sequía
las nubes chocan
para engendrar el rayo
y después chubascar.
En los restos volcánicos del Ceboruco
tatué con grafiti nuestros nombres
después de exigir detenerte
en la bahía de seguridad
para fornicadora deleite soy.
Me detuviste
y te me saliste
gritando que algo
dentro de mí te había quemado.
Te amarré con deseo de extinción.
que la lava que arda me la enfríes
para de su roca perpetua hacer
escultura:
La catástrofe.
III
Cuando vi las luces en el cielo
nadie en el pueblo me creyó
una estación de radio clandestina
en lo alto de la sierra.
Cuerpo que se hincha
con ebriedad de asombro.
Trepé entre las ramas
oscuro.
Y ese emitir, ese sonar,
Pim
Pim
Pim
te quiero encontrar allá arriba.
Es un cuarto oscuro lleno de pequeñas luces
parece un planetario
de materia triste.
En el piso tendido:
el día que quise admirarte y no estabas.
Hecho de agua hiperradial
iluminado por tu combustión propia
espontánea: explota y vuelve hacia el centro con
tu deseo de reacción.
Una canción desolada dejaste reproduciendo
grabada en
transparente el sonido:
Un espécimen le canta a la Andrómeda
y le jura con dolor esperar.
Me recuesto a espaldas
tuya
quiero ser tu cama.
Te abrazo como abracé a la madre de mi novio
cuando lo mataron.
Hoy también estoy de luto nos mataron
aquello que cantamos y en Hertz.

Luis David López (Aguascalientes, México, 1999). Estudió Letras Hispánicas. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas y la Universidad Veracruzana en el «XIV Curso de creación literaria para jóvenes». Fue editor de la Revista Literaria Estudiantil Pirocromo. Fue beneficiado del PECDA Aguascalientes 2025.



