Microrrelatos | Efectos secundarios de la permanencia, por Jacqueline Peralta Velázquez

Nutrió las flores del jardín del claustro con especial cuidado, condenándolas a una lozanía ensombrecida. Llegó el intruso y derrumbó los muros para salvarlas del encierro, dejando únicamente el polvo y los escombros.

La estatua pasa siglos contemplando el horizonte, anhelando algún día llegar hasta allá. A sus pies, su sombra sabe que eso solo sucederá con la bienvenida de una catástrofe.

Guardó todos sus recuerdos en el baúl para evitar su desgaste. Al desempolvarlos intactos, descubrió que ya no podía volver a habitarlos.

Con su tinta, el cartógrafo apresó en papel el devenir de un territorio inmenso e indefinido. Cuando se secaron los trazos, las fronteras se tornaron de piedra y así el mundo olvidó donde terminaban sus líneas y dónde cobraba vida el nombre.

Tejió su identidad con hilos de actos, palabras y pensamientos. Sintió orgullo de la creación de tan fina costura. Al final, el tiempo tiró de las hebras, desarmando el diseño y dejando a nadie dentro del traje.

Jacqueline Peralta Velázquez (Baja California Sur, 1994). Literata, editora, correctora de estilo y profesora de literatura, español y ortografía. Ha trabajado para el Instituto Sudcaliforniano de Cultura en el área de fomento editorial y ha publicado en revistas literarias como Irradiación, Narrativa, Marabunta y en Librópolis de la UNAM.

Escritora invitada
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