BIENVENIDA
Será un campo tempestuoso
el que te reciba,
un tordo el que te abra la puerta,
las gotas invertidas
de la lluvia demorada
las que te den la bienvenida.
Me contarás que has consolado
a los esclavos,
a los suicidas,
que has compartido el pan
con los refugiados.
Me confesarás que te has querido quedar
a morir de frío con los soldados,
a morir de hambre con los niños
que han quedado solos
en las guerras.
PLANTINES
La plantaste, plantaste la palabra
como a un hombre muerto
y llenaste el absurdo de la vida
con la belleza de las flores
sin cabeza.
Hoy soñé que los poetas
crecían de los árboles,
como si fueran frutas extrañas
llenas de semillas.
La palabra,
cuando los ve maduros,
los corta.
VOCACIÓN DE ALBAHACA
Eres un inmenso tornado tendido
sobre trasnochadas durmientes,
nada destruyes a tu paso, aunque te llevas
los miedos y plegarias de los jardines
recién nacidos.
Te llevas el espejismo
arrepentido
de un desierto,
la forma del arroyo cuando emigra
hacia las orillas;
te llevas el terruño, el nostos,
el imposible desmayo.
Te apropias de la cadencia del rayo,
¡y de todas las cartas que quemamos
en el fuego!
¡Ay de ti si yo fuera un simple horizonte
de azafrán
entre los síntomas de la tristeza!
Tienes entre las manos esperanzadas
la presencia de las semillas
más urgentes
y sus insomnios.
HUMITA
Madre,
sé que algún día extrañaré
la humita
y su albahaca,
el sabor y su ausencia.
Será extraño soñar
con una de tus ollas
abundantes de cremoso
amor,
de generoso aroma a hogar,
cuando no sepa
ni mi propio nombre.
Qué odioso
este tiempo nuestro,
tiempo infame,
tiempo oscuro,
que se llevará todo,
incluso lo que, con celosa añoranza,
recordamos.
Él devorará lo que quede de la humita
en mi memoria.

María Sofía Abarca (Mendoza, Argentina, 1993) es profesora de Lengua y Literatura y Licenciada en Letras. Su obra ha obtenido diversos reconocimientos y premios literarios tanto nacionales como internacionales; también ha participado en revistas y antologías de distintos países.



