Leemos para olvidar,
para ser veloces,
para que no
nos puedan definir las coordenadas
Ben Clark
SCHRÖDINGER´S CAT
todo gato encajonado con su átomo y su frasco
(dentro y fuera al mismo tiempo
leso ileso superpuesto vivo yerto y disecado)
contra el plano de universos
y el despliegue de tejados puesto allí por el azar
nada aporta sin embargo
al trasiego cotidiano
la catábasis que arranca con estruendo ruido y traca
para luego tras la zambra derivar la cosa en nada
y evanescerse sin nueces después en el fondo es postureo
dame pan y dime obtuso
porque si soy disecado algún día
con su pan el duelo es menos
y te ofrendo aquel paisaje y el proteico panorama
que por dentro de la caja disfruté en la tejavana
somos ojos primerizos avistando nuevo mar
y aunque miro hacia el tejado
(y te veo y no te veo)
perlongué todas tus playas hasta ser delta de ti
si alguien tiene cien manzanas
(una vez que todos saben lo que es la gravedad)
y otro alguien generoso (sin pulsión de nada a cambio)
se acerca y le dona otras cien
¿para qué tanta manzana?
si a un espacio pleno o vacuo
además de tanta fruta le sumas un trozo de pan
yo sinceramente infiero
que a la brega cotidiana de habitar este planeta
algo más sí que le añade
dame pan y una manzana
y dispón tú por mi parte de este gato disecado
(total para lo que aporta…)
LOS PRÍNCIPES Y LAS RANAS
siempre aquí en mi corazón a pesar de tu halitosis
y aunque el cuento (en lo que cuenta) en esencia siempre es cuento
subyacente guarda un poso que rezuma realidad
si besas la trompa a un batracio lo normal es que te frustres
cuando ves que nada pasa
y la rana sigue verde pero no es infante azul
te consuela (tras el fiasco)
que el batracio por lo menos
sí se habrá sentido amado
la importancia del afecto
arbitrando todo esto
(como extraño juez sin voto que añadirle a la verdad)
aceptamos la presencia de alguien sabio y por encima
que nos deja a nuestro arbitrio y nos mira desde ahí
y después está la mano…
la mano que otorga la vida
(si después lo exige el texto)
con las mismas la termina
ya no busco por los bares toda vez que has regresado
después de perderte en las fiestas y asediar a las doncellas
añoraste la vereda que conduce hasta tu hogar
y a veces las manos que matan dejan huella en los escritos
pero nunca la halitosis
es asunto principal
cosa aparte son las ranas
que se emboscan en las trochas
interceptan los convoyes
y desfloran las doncellas
pero que nunca en la vida las besan
porque el beso es ese gesto
que si anida en el recuerdo y se envicia en la añoranza
las confunde hasta el amor
y esto claro (cuando es puro)
es perfecto en otros cuentos
pero en estos sin embargo el amor es secundario
porque en estos el mensaje
es el vicio y perdición
y el melifluo fin no gusta
porque aquí el amor
no cabe

Pedro López Hernández (Cehegín, Murcia, España, 1966). Finalista de los premios de poesía: Ciudad de Barbastro (2014), Gonzalo Rojas (2018), Enrique Pleguezuelo (2020), Semifinalista Poesía Paralelo Cero (2022). Poemas en revistas: Seattle Escribe, El Coloquio de los Perros, Río Grande Review, Temporales, Casapaís, Caratula…
Novelas El Magistrado Cuernavaca y Las cenizas de Manhattan.
Discover more from Palabrerías
Subscribe to get the latest posts sent to your email.



