Cuento | Mantra mexicano: ¡Al fin que no hay pedo!, por Ana María Vázquez Rosas
Veo a mis primos corriendo a lo largo de la calle pobremente pavimentada, aventando ratones que dan luz sin sentido a un espacio con alumbrado casi inexistente, jugando sin preocuparse de los coches, por alguna fuente de gas o por…
