4 poemas de Aleisa Tepetla Rodríguez

1. el arjé es una mujer

me duele el vientre en las manos
       y lo ahueco como un pájaro
frío, 
    abultada carne rotísima la del útero
que se contrae tras la desolación 
de la pulpa en el músculo;
   le crecen uñas y dientes
para combatir el espacio inflamado
        donde la ira arde. 
  
el golpe retumba
en las anginas con sabor a hierro,
se enfrasca el grito náufrago 
              en un odre.
membrana desollada, chamuscada
por la oleada 
de una víscera hueca. 
cuando me retuerzo
algo debe mugir o balar. 

en el tubérculo,
el bulbo. arriba del muslo, 
    de nuevo el útero. 
el ansia de comerse a una misma
       y contener la arcada;
querer deglutirse en crudo
antes de la transformación de la sangre
en costra. 

todo esto es perseguir el coágulo, 
   mantenerse erguida 
cuando me muerdo la lengua
y claudico. 
me duele el vientre 
por la vorágine del fluido
no sé andar cuando el centro duele.

2. germen

la semilla hiere al suelo,
       lenta su memoria 
de sol y agua,
alarga el brote
al no saberse de tierra. 

fricción que deviene
en sudor y mugre,
vello encarnado
como pico en 
ciruela, 
semilla del vientre
caliente, 
vientre eterno. 

mencionan gestación
y vínculo
en corriente implacable,
cosas que transitan 
colisionan 
y rompen
pese a compartir el fluido inesperado,
la sorpresa de saberse sintientes
llenos
derramados.

el cuerpo es un mármol cansado
que estruja la carne del otro
   o la propia
porque reconozco el vello
y el kilómetro del beso, 
    la estría de frontera,
el lunar y la marca, 
los dedos anchos en el pliegue 
     formando espuma sobre el golfo. 
qué dice la cartografía
del límite invisible entre la vulva
    enmielada
y la hormiga que nombra centro
a la orilla. 


la ojera 
y el aliento, 
sorprendo a la pestaña,
el temblor del cartílago,
los escombros del espasmo
después de reír y cubrir la boca
para callar el tamboreo 
inquieto,

todo es atender con fijeza,
contar la pausa
como me dijeron, 

sé que hay pulso debajo
de las piedras 
pero en este suelo

crece músculo dormido
y nada avanza
ni esto
ni aquello, nada. 

todo lo que se ve es secreto
porque digo superficie
antes de nombrar eco

hace falta el dedo apuntando
en la frente,
el agarre de otra mano 
otro siempre 
frente a mí 
otro cuerpo al fin

Aleisa Tepetla Rodríguez (Xalapa, Ver., 2004) Es estudiante de octavo semestre en la licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana. Fue becaria en la decimoséptima edición del Curso de Creación Literaria para Jóvenes convocado por la Fundación de Letras Mexicanas. 
Escritora invitada
Escritora invitada
Artículos: 135

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