| 1. el arjé es una mujer me duele el vientre en las manos y lo ahueco como un pájaro frío, abultada carne rotísima la del útero que se contrae tras la desolación de la pulpa en el músculo; le crecen uñas y dientes para combatir el espacio inflamado donde la ira arde. el golpe retumba en las anginas con sabor a hierro, se enfrasca el grito náufrago en un odre. membrana desollada, chamuscada por la oleada de una víscera hueca. | cuando me retuerzo algo debe mugir o balar. en el tubérculo, el bulbo. arriba del muslo, de nuevo el útero. el ansia de comerse a una misma y contener la arcada; querer deglutirse en crudo antes de la transformación de la sangre en costra. todo esto es perseguir el coágulo, mantenerse erguida cuando me muerdo la lengua y claudico. me duele el vientre por la vorágine del fluido no sé andar cuando el centro duele. |
| 2. germen la semilla hiere al suelo, lenta su memoria de sol y agua, alarga el brote al no saberse de tierra. fricción que deviene en sudor y mugre, vello encarnado como pico en ciruela, semilla del vientre | caliente, vientre eterno. mencionan gestación y vínculo en corriente implacable, cosas que transitan colisionan y rompen pese a compartir el fluido inesperado, la sorpresa de saberse sintientes llenos derramados. |
3. cartografía
el cuerpo es un mármol cansado
que estruja la carne del otro
o la propia
porque reconozco el vello
y el kilómetro del beso,
la estría de frontera,
el lunar y la marca,
los dedos anchos en el pliegue
formando espuma sobre el golfo.
qué dice la cartografía
del límite invisible entre la vulva
enmielada
y la hormiga que nombra centro
a la orilla.
4. discierno el silencio
la ojera
y el aliento,
sorprendo a la pestaña,
el temblor del cartílago,
los escombros del espasmo
después de reír y cubrir la boca
para callar el tamboreo
inquieto,
todo es atender con fijeza,
contar la pausa
como me dijeron,
sé que hay pulso debajo
de las piedras
pero en este suelo
crece músculo dormido
y nada avanza
ni esto
ni aquello, nada.
todo lo que se ve es secreto
porque digo superficie
antes de nombrar eco
hace falta el dedo apuntando
en la frente,
el agarre de otra mano
otro siempre
frente a mí
otro cuerpo al fin



