
"Lo natural es el asombro" es una columna dedicada a la observación de la literatura cotidiana, de la revelación de que la literatura puede existir en todos los ambientes. El propósito de este espacio, nombrado a partir de un verso de Cristina Peri Rossi, es encontrar aquellas imágenes de literatura moderna y contemporánea que existen en el diverso mundo que habitamos.

Esta columna nació del impacto que la expresión francesa “malgré tout” tuvo en mí cuando supe su significado después de ver la escultura, titulada así, de Jesús F. Contreras, en la cual una mujer tirada en el piso, boca abajo, desnuda y encadenada, dirige la mirada al cielo. Malgré tout, es decir, a pesar de todo, esa mujer mantiene su dignidad. Una escultura de finales del siglo xix me hizo reflexionar sobre el lugar que la Historia le dio a las mujeres y cómo a pesar de todo han hecho enormes e importantes aportes a todas las disciplinas; se trata, pues, de visibilizarlas.

A lo largo de esta coluna abordaré algunos temas que me interesan o inquietan alrededor de la lectura y la escritura: análisis literario, reseñas, reflexiones acerca de mis lecturas y opiniones explicadas desde la teoría literaria, la teoría crítica y la sociología. El nombre de esta sección nace de un libro homónimo, escrito por Wolfgang Iser, que fue fundamental para la estética de la recepción. En él, Iser habla de varios conceptos a los cuales me estaré refiriendo continuamente en los textos: estructura apelativa, efecto estético, efecto de sentido, horizontes y, sobre todo, predisposición.

La columna “En el laberinto de México Máxico” se pregunta por lo barroco detrás del Dr. Simi, los Dorilocos, el fandango zango zango y el extraño cableado en casa de los abuelitos. Además de divertirnos, le rascaremos las entrañas a los mecanismos culturales que nos permiten hacer una torta de tradición, postapocalipsis, Hollywood y absurdo.
